La semiótica en la vida diaria

Por Diana Dominguez




El estudio de los signos es un área que ha sido estudiada desde tiempo atrás: las formas de expresarse y comunicarse, primero verbalmente y luego con la escritura, han sido motivo de investigación. Las disciplinas encargadas de estudiar a los signos son la semiología y la semiótica. La primera estudia los signos verbales, la segunda los signos no verbales como las formas, los colores, texturas, sentimientos, comportamientos, entre otros.


El filósofo y científico norteamericano Charles Peirce, está considerado como el padre de la semiótica modera, él dedicó su vida a estudiar los procesos que permiten generar una hipótesis para explicar hechos, argumentando que los signos están presentes en todas actividades humanas ordinarias.



Con base en esto, Peirce estableció categorías para cada signo y cada conjunto de signos, con los que convivimos cotidianamente. Éstos se pueden clasificar desde las reglas que hay en casa, los sentimientos que nos brotan, la naturaleza y hasta los comportamientos individuales y sociales. Todo lo que nos rodea está lleno de signos, y en cada uno de ellos se pueden observar formas, texturas, actitudes y detalles que son motivos para expresar y comunicar cualquier cosa.

Analizar y entender los signos que nos rodean nos permiten entendernos a nosotros mismos y a las demás personas, nos permiten distinguir actitudes y momentos que facilitan la comunicación con nosotros mismos y el resto del mundo.
Los diversos lenguajes que usamos a diario, desde un estado de ánimo hasta la forma de vestir, caminar y expresarnos verbalmente, son los que nos permiten conocernos y reconocernos en distintas situaciones, y son esos mismos signos los que nos llevan a enfrentarnos a las problemáticas que se presentan y a tomar las decisiones para resolverlas.
"Los diversos lenguajes que usamos a diario, desde un estado de ánimo hasta la forma de vestir, caminar y expresarnos verbalmente, son los que nos permiten conocernos y reconocernos en distintas situaciones, y son esos mismos signos los que nos llevan a enfrentarnos a las problemáticas que se presentan y a tomar las decisiones para resolverlas". 

Es importante reconocer los distintos signos que se nos presentan de manera regular y que ya no observamos ni analizamos por convivir con ellos día tras día. Los signos nos permiten concientizar y, por lo tanto, conocernos a nosotros mismos: qué actitud tenemos un día, cómo le hablamos a la gente, estamos enojados o felices o no nos importan las cosas. Al concientizar en esto se pueden identificar los signos que se relacionan con ese estado de ánimo, es decir, nos vestimos de manera distinta a lo normal, nos arreglamos diferente, nos relacionamos diferente ese día con el resto del mundo, con nosotros mismos. Ejemplos muy claros tenemos muchos: estar feliz por una sorpresa o por vivir un momento añorado, y eso se observa en nuestro arreglo personal, el esmero por lucir mejor ese día, los gestos faciales que inevitablemente connotan nuestra felicidad, literalmente hay color en nuestra vida y lo mostramos al mundo. Del mismo modo sucede con el resto de nuestros estados de ánimo y con el de la demás gente que nos rodea. No solemos poner demasiada atención a esos detalles, sin embargo, son esos detalles los que nos dan la pauta para saber cómo hablar con el otro, cómo hablar con nosotros mismos y reconfortarnos en nuestras tristezas o felicitarnos por nuestros logros, y así hacer también con la demás gente.

Para reconocer esos signos necesitamos concentrarnos, analizarnos, ser lógicos, así sabremos si estamos o no en el momento para tomar decisiones, para saber incluso cómo será nuestro día; al mismo tiempo, si reconocemos estos signos en las personas con las que convivimos sabremos si tienen algún problema, si están felices, si están tristes y podremos, entonces, entender al otro, estar felices por él, o apoyarlo o escucharlo, respondiendo con más signos como una sonrisa, un abrazo, una palabra, un gesto.



Observamos signos todo el tiempo: una madre sabe cuando su bebé llora por hambre o sueño, un amigo sabe si su amigo está feliz o enojado, tú mismo sabes cuando no estás en posición de hablar, ese signo es prudencia, aquél en el que sabes que no es conveniente conversar y necesitas primero calmarte.
Así pues es importante observar y analizar los signos, por un momento dejar a un lado el sentimiento que nos llena el cuerpo, sea positivo o negativo, porque sólo así podremos ser reflexivos y ayudarnos ara tomar decisiones más sensatas y que nos faciliten afrontar las distintas situaciones que se nos presentan en la vida.
"Así pues es importante observar y analizar los signos, por un momento dejar a un lado el sentimiento que nos llena el cuerpo, sea positivo o negativo, porque sólo así podremos ser reflexivos y ayudarnos para tomar decisiones más sensatas y que nos faciliten afrontar las distintas situaciones que se nos presentan en la vida".







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